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Crece la preocupación por la precarización y denuncias de abuso laboral en el primer empleo juvenil

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Jóvenes en el interior del país señalan que comercios gastronómicos aprovechan la falta de experiencia para exigir extensas jornadas de trabajo y tareas de limpieza sin abonar horas extras.
La inserción de los jóvenes en el mercado laboral actual continúa presentando severas dificultades en Uruguay, no solo por la escasez de ofertas para quienes buscan su primera experiencia, sino también por las condiciones de informalidad y desprotección a las que se ven expuestos. En los últimos días, han vuelto a ponerse sobre la mesa denuncias vinculadas al sector gastronómico en ciudades del interior del país, donde se señala un patrón de abuso hacia trabajadores sin trayectoria previa.

El caso más reciente, que refleja una situación reiterada según el testimonio de varios afectados, involucra a una conocida hamburguesería. Un joven local fue convocado para iniciar sus tareas en el establecimiento; sin embargo, durante sus primeras jornadas experimentó modificaciones sustanciales en las condiciones acordadas y la exigencia de tareas fuera de su horario.

Tras cumplir un turno nocturno de fin de semana que culminaba a las 02:00 horas, el trabajador fue obligado a permanecer en el local para realizar la limpieza general de las instalaciones. Según el relato, el encargado del turno le notificó en el momento que dicha extensión horaria —que se prolongó hasta las 05:00 de la madrugada— era obligatoria y que «las horas extras no se pagaban». El joven debió retirarse por sus propios medios en la madrugada, tras haber realizado tareas de mantenimiento húmedo sin la indumentaria de protección adecuada.

Especialistas en derecho laboral recuerdan que la normativa vigente en Uruguay prohíbe el trabajo no remunerado y regula estrictamente el recargo por nocturnidad y horas extras. Este tipo de episodios reaviva el debate sobre la necesidad de intensificar las inspecciones por parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), fundamentalmente en los rubros que históricamente absorben mano de obra joven y vulnerable a la informalidad.
¿Es posible que a un chico que recién empieza le hagan esto?

Desde el punto de vista de la realidad del mercado laboral actual en Uruguay, la respuesta es sí, es posible y ocurre con más frecuencia de la que se denuncia.

Desde el punto de vista estrictamente legal, no está permitido bajo ninguna circunstancia. La normativa laboral uruguaya vigente (regulada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social – MTSS) establece de forma clara y contundente los siguientes puntos que violan los derechos del trabajador en el caso que se describen:

Modificación unilateral de la jornada: Un empleador no puede extender la jornada laboral de forma imprevista y obligatoria sin el consentimiento del trabajador, y mucho menos exigirle que trabaje gratis tres horas adicionales después de su turno.

Este tipo de situaciones configuran precarización y abuso del primer empleo. Las empresas (muchas veces del rubro gastronómico o de comercio minorista) se amparan en:

  1. La necesidad extrema del joven por conseguir experiencia para su currículum.
  2. El desconocimiento generalizado que tienen los adolescentes y jóvenes de sus derechos laborales.
  3. El temor del trabajador a ser despedido de inmediato si reclama o se niega a cumplir una orden, por más injusta que sea.

Irrenunciabilidad de los derechos: El hecho de que el joven «no supiera» o que el encargado le dijera que «ahí no se pagan las horas extras» no anula la ley. Las horas extras se deben abonar con los recargos correspondientes (100% de recargo en días hábiles y 150% en días libres o feriados).

Trabajo nocturno y salubridad: Las tareas realizadas entre las 22:00 y las 06:00 horas están sujetas a la compensación por nocturnidad (un recargo mínimo del 20% sobre el salario base). Además, obligar a un trabajador a realizar tareas de limpieza con agua y productos químicos hasta la madrugada, sin la indumentaria de protección adecuada ni el descanso correspondiente, viola las normas de seguridad e higiene laboral.
Ante tales circunstancias se aconseja realizar las debidas denuncias ante la oficina de trabajo de la localidad en la que reside.

Nos cumple una función social clave: informar a la ciudadanía y advertir a otros jóvenes para que no sufran los mismos abusos.

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