Política
La Intendencia de Lavalleja avanza en el primer patio de compostaje del departamento
Trabajadores municipales y referentes del interior participaron de la puesta en marcha del primer patio de compostaje junto a la dirección de Medio Ambiente
La Intendencia de Lavalleja continúa dando pasos firmes en la mejora de la gestión de residuos, con avances significativos esta semana en la obra del primer patio de compostaje del departamento, ubicado en el predio del vertedero municipal.
Este nuevo espacio permitirá tratar residuos orgánicos de manera adecuada y transformarlos en compost, fortaleciendo un modelo ambiental sostenible.
El proyecto se desarrolla con financiación del Fondo de Desarrollo Territorial de ANDE (Agencia Nacional de Desarrollo) y el Congreso de Intendentes, que posibilitó la contratación de un técnico brasileño de CEPAGRO especializado en compostaje con esta metodología. A su vez, el Fondo acompaña el trabajo de la empresa minuana Germinas, que actualmente gestiona residuos orgánicos de hogares adheridos al programa municipal.
Durante esta semana se desplegó un intenso trabajo, con la participación activa de trabajadores de distintas áreas —Arquitectura, Vialidad, Parques y Plazas Públicas, entre otras— que permitió conformar la primera pila de compost en el nuevo patio.
Un aspecto central del proceso fue la capacitación brindada a los funcionarios municipales vinculados a tareas de corte de pasto y podas, junto al personal proveniente de localidades del interior como Mariscala y Gaetán —esta última donde semanas atrás se concretó la erradicación de un basural—. Esta formación fortalece las capacidades técnicas locales y asegura que la operación del patio se realice con estándares profesionales y continuidad en el tiempo.
Desde la Dirección de Ambiente se destacó el compromiso de todos los equipos municipales involucrados en la construcción y puesta en marcha del proyecto, así como la participación de los trabajadores en la instancia de capacitación.
El nuevo patio de compostaje consolida el compromiso institucional con un manejo responsable de los residuos y el cuidado del ambiente.
Política
El peligro silencioso para la institucionalidad
En toda democracia sana existen diferencias políticas, debates intensos y confrontaciones de ideas. De hecho, el disenso forma parte de la esencia misma del sistema democrático. Sin embargo, cuando la confrontación deja de centrarse en las ideas y comienza a transformarse en una disputa permanente entre personas, partidos e instituciones, surge un riesgo que muchas veces pasa inadvertido: el deterioro gradual de la confianza ciudadana en la institucionalidad.
Quien observe con atención las sesiones del Parlamento podrá advertir una realidad preocupante. Tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados se han vuelto frecuentes los episodios de burlas, agravios personales, interrupciones y faltas de respeto que poco tienen que ver con el intercambio serio de argumentos que la ciudadanía espera de sus representantes.
No se trata de exigir unanimidad ni de eliminar el debate político. Por el contrario, el debate es indispensable. Lo preocupante es cuando el enfrentamiento se convierte en un espectáculo permanente que desplaza la discusión de los problemas reales que afectan a la población.
A este fenómeno se suma la creciente dinámica de denuncias cruzadas entre los distintos actores políticos. Desde la oposición hacia el gobierno de turno, desde el oficialismo hacia administraciones anteriores y entre distintos sectores partidarios, las acusaciones parecen sucederse sin pausa. Algunas podrán estar debidamente fundamentadas y otras no; corresponde a la Justicia y a los organismos competentes determinarlo. Sin embargo, para el ciudadano común, la acumulación constante de denuncias termina generando una sensación de sospecha generalizada.
El problema se agrava aún más en las redes sociales. Allí, las acusaciones, rumores e interpretaciones circulan a una velocidad imposible de igualar por los mecanismos de verificación. Muchas personas terminan adoptando como verdades absolutas versiones que aún no han sido comprobadas, mientras otras consumen únicamente información que confirma sus propias creencias. La consecuencia es una sociedad cada vez más dividida y menos dispuesta a escuchar al que piensa diferente.
La historia demuestra que las democracias rara vez se debilitan de un día para otro. El desgaste suele ser lento y progresivo. Comienza cuando la ciudadanía pierde confianza en el Parlamento, en la Justicia, en los partidos políticos, en los medios de comunicación o en cualquier institución encargada de garantizar el funcionamiento del sistema republicano.
Por eso, el verdadero peligro no son las diferencias ideológicas. El verdadero peligro es la pérdida del respeto por las reglas del juego democrático y por las instituciones que permiten que esas diferencias se expresen pacíficamente.
Cuando la confrontación permanente sustituye al diálogo, cuando la sospecha reemplaza a la confianza y cuando el adversario político deja de ser visto como un competidor legítimo para convertirse en un enemigo, la democracia comienza a debilitarse.
No suenan tambores de guerra en el sentido literal de la expresión. Pero sí se perciben señales de una creciente polarización que merece atención. La responsabilidad de revertir esa tendencia no recae únicamente en los dirigentes políticos. También corresponde a los ciudadanos exigir un debate más respetuoso, más responsable y más comprometido con el fortalecimiento de las instituciones.
Porque las democracias no se sostienen solamente con elecciones periódicas. Se sostienen, sobre todo, con confianza. Y cuando esa confianza se erosiona, la institucionalidad comienza a resquebrajarse, aun cuando sus estructuras permanezcan aparentemente intactas.
«La fortaleza de una democracia no se mide cuando todos están de acuerdo, sino cuando quienes están en desacuerdo siguen respetando las mismas reglas.»
Oficial
Finalizan asfaltado para futura pista de pruebas de Tránsito en Tarariras
La Dirección de Obras de la Intendencia de Colonia se encuentra finalizando los trabajos de asfaltado en el espacio donde estará ubicada la futura pista de pruebas de Tránsito en Tarariras.
Política
La Junta Departamental de Río Negro aprobó por unanimidad el Presupuesto Departamental
2026–2030 enviado por el Ejecutivo, un hecho que no se registraba desde hace dos décadas.
La votación reflejó un escenario de diálogo y entendimiento entre las distintas bancadas, que permitió avanzar en el análisis del proyecto y alcanzar acuerdos para dotar al departamento de la principal herramienta de gestión para los próximos cinco años.
El intendente Arq. Guillermo Levratto destacó el clima de trabajo político que permitió alcanzar el resultado.
“La política sí es acuerdo. Cuando el diálogo se pone por delante de las diferencias, el departamento avanza”, señaló.
El presupuesto prevé una planificación quinquenal cercana a los 13.000 millones de pesos, con casi la mitad destinada a inversión. Solo el programa de obras representa alrededor de 6.000 millones de pesos, con prioridades en infraestructura vial, caminería rural, alumbrado público, gestión de residuos y proyectos estratégicos vinculados al desarrollo productivo, la logística, el turismo y la generación de empleo.
Durante el proceso de análisis en comisión y en el plenario de la Junta Departamental, las diferentes bancadas realizaron aportes y planteos que permitieron enriquecer el proyecto y generar un ámbito de construcción política que culminó con la aprobación del articulado.
En ese sentido, Levratto subrayó el valor institucional del acuerdo alcanzado.
“Río Negro hoy tiene su principal ley aprobada, gracias a un trabajo serio, planificado y de construcción colectiva”, afirmó.
Con esta resolución, el departamento cuenta ahora con el marco presupuestal que orientará la gestión de la Intendencia de Río Negro en el período 2026–2030, definiendo prioridades de inversión, desarrollo y funcionamiento institucional para los próximos años.
