Tecnología
El mercado de la influencia: cómo funcionan las granjas de bots que operan en redes sociales
Estas estructuras, que utilizan miles de cuentas automatizadas, son capaces de instalar temas en la agenda pública y distorsionar el debate político en Uruguay.
La era de la información enfrenta un desafío técnico y ético sin precedentes: la proliferación de granjas de bots. Se trata de centros de operaciones —físicos o virtuales— donde se administran miles de perfiles falsos de forma simultánea para simular una opinión pública mayoritaria que, en realidad, es artificial.
¿Cómo operan?
A diferencia de un usuario real, estas granjas utilizan software especializado para que un solo operador controle cientos de cuentas en plataformas como X (Twitter), Facebook o Instagram. Su objetivo no es solo dar «me gusta», sino amplificar hashtags, atacar a figuras públicas o difundir noticias falsas (fake news) para generar lo que los expertos llaman «espiral del silencio»: hacer que el ciudadano real prefiera callar al creer que su opinión es minoritaria.
El impacto en Uruguay
En el ámbito local, la preocupación ha crecido tras denuncias de «campañas sucias» y el uso de perfiles extranjeros (muchas veces de países como India o Rusia) para intervenir en debates internos. Según informes de organizaciones como UNESCO Montevideo y Agesic, el riesgo aumenta con la incorporación de la Inteligencia Artificial, que ahora permite que estos bots no solo repitan frases, sino que mantengan conversaciones coherentes y generen imágenes falsas (deepfakes) para engañar al electorado.
Expertos locales señalan que la mejor defensa para el usuario es la educación digital: verificar la fuente, revisar la fecha de creación de las cuentas que interactúan masivamente y desconfiar de tendencias que surgen de forma abrupta y con mensajes repetitivos.